miércoles 31 de enero de 2007

¿Poner parches o tábula rasa?

Sin haber argumentado ni demostrado (aún) la gravedad de la crisis de nuestra civilización, podemos suponer que ésta es real y grave, y plantearnos qué tipo de soluciones podrían darse al problema.

Las soluciones a problemas tan complejos no pueden decidirse siguiendo impulsos sin reflexión previa, pues el riesgo es grande y las oportunidades de corregir errores pueden ser escasas (al menos en lo que respecta a soluciones globales).
Simplificando mucho, las soluciones posibles podrían clsificarse siguiendo una escala entre dos extremos:
- Mantener la situación actual, poniendo parches que remedien los síntomas más graves, confiando en que la tendencia revierta y de modo paulatino se restaure el equilibrio.
- Abandonar el sistema actual y haciendo tábula rasa concentrar todos los esfuerzos en el desarrollo de una nueva civilización siguiendo un modelo nuevo.

Según los valores y experiencias de cada uno, podemos sentirnos tentados por alguno de los dos extremos en mayor o menos medida, u optar por una solución de compromiso que combine ambas tendencias.
Dada la complejidad del problema y la amplitud de los plazos que exigen las soluciones, es comprensible que muchas personas no lleguen a percibirlo (o incluso se nieguen a reconocerlo) y en consecuencia no sientan ninguna necesidad de escoger.

Personalmente, mi opción es resolver el dilema buscando la solución más constructiva posible.
Mantener una situación crítica y poner parches sólo para paliar los síntomas más graves no es una forma de resolver problemas, y el coste de mantener una tendencia que consume cada vez más recursos y causa más sufrimientos es demasiado alto.
Pero echar el freno de golpe y suspender todo el tejido de una sociedad, por muy estropeado que esté, para dedicar toda la atención a la fabricación de un nuevo mundo supone no sólo un sufrimiento a corto plazo para quienes más dependen del sistema antiguo sino que también supone tirar juntas las cosas malas y buenas.

Por ello, creo que la solución más adecuada es comenzar la construcción de un nuevo modelo social antes de comenzar a desmantelar el antiguo, y planear una transición gradual en la que se minimice el riesgo de mantener los factores de desequilibrio y se maximice la conservación de los recursos más valiosos legados por una larga historia de evolución social humana (especialmente el conocimiento).